miércoles, 11 de enero de 2012

Tu Ganas!!!


Anoche, después de salir de transmitir nuestro programa de Radio "En el Tráfico con Yokasta y David", recogimos a mi niña Camila, para cumplirle una promesa: Llevarla a Chuck E. Chesse's.

Estando en el lugar y mientras perseguíamos a Camila por todo el lugar, un niño un poco mayor que Camila... tenía quizás unos 5 años... quien nos había estado mirando jugar con Camila, se me acercó y me pidió que jugara con el Hockey de Mesa.

En ese momento, miré a los lados buscando a un posible padre... no hubo ninguno... le pedí a Yoky que se mantuviera cerca y deposité la moneda... Al principio, Camila se unió al juego, pero su deleite era detener el disco, mientras que el niño tenía claro el objetivo de que el disco debía estar en movimiento y entrar por el hueco en el lado opuesto de la mesa. Camila se cansó y salió corriendo... Yokasta la persiguió y yo me quedé para presenciar algo tremendo.

Todo el que ha jugado Hockey de Mesa sabe algo: Cuando dejas de darle fuerte al disco y mueves tus manos lentas tratando de que el opositor gane, lo que sucede es que el opositor se molesta y comienza a darle más fuerte al disco y de manera milagrosa, pierde a golpe de puros auto-goles. Anoche me pasó igual.

Les juro que esta moviendo la mano despacio esperando que el niño ganara para yo salir de aquella situación extraña, antes de que llegara el padre y mal entendiera todo, pero no fue así... El niño comenzó a desesperarse y perdió de el mismo metiéndose auto-goles... ¿Qué me sorprendió? Cada vez que el disco caía anotándose un gol en su contra, el niño decía con gran alegría: "Tu ganas!!!".

Para mi esto fue increíble. Por la manera de jugar del niño era notorio que quería ganar, pero como por alguna jugarreta de la "suerte", yo continuaba metiendo goles usando sus propias manos, el niño celebraba mi victoria como diciendo: "Wow! Yo quiero ganar, estoy trabajando fuerte para ganar, pero aunque no gano, quiero que sepas que estoy contento por ti."

En la Biblia sucedió algo similar: David había matado a Goliat y se había hecho famoso porque la gente reconoció que Dios estaba con el. Además, David había sido ungido como el próximo Rey. Jonatán, hijo de Saúl, era el príncipe y heredero del Reinado de Saúl, sin embargo:

La Biblia de las Américas (LBLA)
"Jonatán se quitó el manto que llevaba puesto y se lo dio a David con sus ropas militares, incluyendo su espada, su arco y su cinturón."

Es como si Jonatán le dijera: "Tu ganas y estoy feliz por ti. Te entrego mi ropa de príncipe porque tu eres el próximo Rey."

¿Cuándo fue la última vez que hiciste eso? ¿Cuándo fue la última vez que te alegraste porque otra persona "ganó" o le fue bien? ¿Cuándo fue la última vez que pudiste alegrarte por el bien de otro a pesar de que a ti no te está yendo bien? ¿Cuándo fue la última vez que pudiste decirle a otro "Tu ganas" aún cuando lo que el otro gana es lo que tu deseas con todo tu corazón?

Esto es importante porque quien bendice es Dios... Al molestarte, envidiar o trastornar la bendición de otra persona, estás diciendo que Dios es injusto o que no sabe repartir sus bendiciones.

JUST SAYING!!!

Dios te bendiga,

Pastor D
David Pimentel

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