lunes, 25 de julio de 2011

Matagigantes

Nuestra vida es como una pecera de cristal. Es transparente y frágil. Pasamos años viviendo en un mundo que, no sólo es hostil a la fragilidad, sino que es un mundo rústico por naturaleza.

La Biblia cuenta la historia de un jovencito pelirrojo conocido como el Rey David. Todos recordamos al Rey David, pero no todos recordamos al jovencito pelirrojo. El Rey es interesante... Poderoso. El jovencito es anónimo... Frágil.

La historia cuenta que frente a la amenaza y la vergüenza de 40 días en los que un gigante gritaba al pueblo de Israel... el jovencito pelirrojo, no el Rey David, salió, dio la cara y enfrentó al gigante. Le fue ofrecida la armadura del Rey Saúl, pero... no le sirvió y el jovencito pelirrojo recogió 5 piedras junto a un arroyo para enfrentar a quien en ese momento adoptó como su gigante. El Rey Saúl le dice que no podrá defenderse... el jovencito pelirrojo dice que no será necesario, porque Dios, quien ya lo había defendido en otras ocasiones, volvería a defenderlo. El jovencito pelirrojo se convirtió en un Matagigantes.

Varias cosas que aprendo:
  • David enfrenta el gigante no con sus fuerzas, sino con las de Dios 
  • David hace frente tal como era, no con la armadura del Rey 
  • David hace frente con lo que sabía hacer, su honda, no con espadas 
  • David hace frente con 5 piedras, aunque sólo tenía el chance de un tiro 

En esta vida vamos a enfrentar miles de gigantes: desempleo, desamor, divorcio, desánimo, derrota, desastres... todas iniciando con D, cómo el nombre de nuestro enemigo, pero también con D, cómo el nombre de quien nos llama: DIOS. Dios permite estos gigantes.

Los gigantes nos harán querer luchar con nuestras fueras... desarrollar estrategias y técnicas y medios de este mundo para enfrentarlos... o para defendernos, y en el proceso de desarrollar nuestra defensa, corremos el peligro de perder la esencia de quienes somos.

Unos tomarán cosas como el alcohol, drogras, sexo, diversión, relaciones, trabajo, para combatir sus gigantes, pero al final se darán cuenta que sólo han cambiado de gigante. Estas piedras no harán otra cosa que romper nuestra vida. Otros nos veremos tentados a tomar la forma de orar de fulano, la forma de vestirse de mengano, los ademanes de zutano y al final nos veremos como el jovencito pelirrojo con la armadura del Rey Saúl: Ridículos e inútiles. La espiritualidad de otros no nos servirá, todo lo contrario: Nos hará ridículos e inútiles.

El apóstol Pablo dijo: “Tres veces le he pedido a Dios que me quite este sufrimiento, pero Dios me ha contestado: “Mi amor es todo lo que necesitas. Mi poder se muestra en la debilidad.” (2 Corintios 12:8-9a - TLA).

Es nuestra fragilidad y trasparencia que constituye un terreno fértil para la mano poderosa de Dios. Es lo que tenemos en las manos que Dios usará para hacer el milagro, tal y como en la multiplicación de los panes y los peces. Una honda, un lápiz, un teclado, una guitarra, tu voz, tu cuerpo... Después de todo... El es quien nos defiende.

David venció al gigante con una sola piedra, pero tenía otras 4 guardadas. Aunque David venció al gigante con una sola piedra física, David construyó esa victoria eligiendo sabiamente las piedras que formarían su vida: una piedrecita de alabanza, de humildad, de generosidad, de amor, de servicio, de tolerancia, de honestidad... Por eso, cuando Dios envió al Profeta Samuel a ungir al próximo Rey, ya Dios había elegido al jovencito pelirrojo... el anónimo... el débil... el menos apto, pero mejor representado porque Dios era su Dios.

Por último, recuerda a Jesús. Toda su vida fue frágil, pero la mayor demostración de Su poder fue morir semi-desnudo, casi solo, desangrado y asfixiado, clavado en una cruz pagando una condena que no le correspondía. El poder de Dios se manifestó en la “debilidad” de la cruz y cambió por la eternidad el significado de aquel símbolo. Antes la cruz significaba vergüenza y castigo, pero después de Jesús significa victoria y perdón.

Eso hace Dios con lo débil y despreciable. Con lo que no es. Con lo que no parece. Con los Davises pelirrojos que sólo se les escucha cantar y tocar una flauta, o tal vez se les ve escribir versos bajo un árbol y acompañado por el balido de ovejas... Ese jovencito pelirrojo es materia prima para convertirse en un Matagigantes.

¿Quién defiende tu vida? ¿Tu? ¿Tu trabajo? ¿Tu familia? ¿Tu reputación? Eso que te defiende, ¿Te ha llevado a derribar TODOS tus gigantes? ¿Cuáles son las piedras que has recogido durante estos años junto al arroyo de la vida? ¿Cuáles son las piedras que has elegido para formar tu vida?

Los gigantes son inevitables. Los Matagigantes también. La derrota es una posibilidad, pero la victoria está garantizada si Dios es quien te defiende. Matagigantes, oigo gritar muchos gigantes, ¿ya elegiste las 5 piedras junto al arroyo?

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