lunes, 19 de noviembre de 2012

Acción de Gracias #1: ¿Merecidos o Bendecidos?


Vivimos en un mundo malagradecido y malcriado donde entendemos que recibimos sólo lo que nos hemos ganado... o sea, lo que nos merecemos. Entramos en una competencia informal, a vida o muerte para ver quién tiene más méritos, o sea, quién merece mejores cosas: Mejor fama, mejor trabajo, mejor pareja... todos deseos buenos... todos regalos recibidos... pero no todos agradecidos.

Con el tiempo, muchos de nosotros perdemos la virtud de dar gracias, adquiriendo una actitud egoísta, aplastante, auto-destructiva y antisocial. Pasamos la vida buscando la justificación por lo cual entendemos que todo el mundo debe servirnos. Quizás entendemos que merecemos todo por nuestro apellido, color de piel, posición económica, conocer a la persona correcta... Imagina lo que sucede cuando CASI TODO el mundo (por ser conservador en el término), vive para merecer TODO cuando le pase por la mente... verás una imagen similar a la que tenemos hoy en nuestra sociedad... 

En la Biblia hay una historia sumamente impactante y que nos servirá como ejemplo de lo que quiero decir con Merecidos o Bendecidos.  Es la historia de 10 enfermos de lepra, que se encontraron con Jesús:

11Aconteció que mientras Jesús iba camino a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea, 12y al entrar en cierta aldea, Le salieron al encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia, 13y gritaron: “¡Jesús, Maestro! ¡Ten misericordia de nosotros!” 14Cuando El los vio, les dijo: “Vayan y muéstrense a los sacerdotes.” Y sucedió que mientras iban, quedaron limpios. 15 Entonces uno de ellos, al ver que había sido sanado, se volvió glorificando a Dios en alta voz. 16Cayó sobre su rostro a los pies de Jesús, y Le dio gracias; y éste era Samaritano.

Nadie ora más que un enfermo... y más un enfermo desahuciado. Los leprosos no sólo eran enfermos físicos, sino enfermos del alma y corazón. Eran considerados penitentes en su carne de alguna maldición causada por el pecado... propio o familiar. Eran la expresión externa de lo que los religiosos "sabían" que el pecado hacía internamente. Ser leproso era ver el pecado actuar... de manera pública... era comenzar a vivir un infierno aquí en la tierra... debían llevar una campanita para anunciar a todos que, a menos que se escondieran, tendrían que ver por un momento una injusta e incomprendida lección de "pago de pecado"... Nadie oraba más que un leproso... puedo asegurarlo.

10 de estos enfermos, guardando cierta distancia, pero haciendo la respectiva auto-campaña publicitaria, salieron al encuentro de Jesús, no sólo haciendo sonar sus campanitas, sino haciendo sonar su corazón: “¡Jesús, Maestro! ¡Ten misericordia de nosotros!”. No era momento de merecer... Era momento de desesperación, era momento de planificar una interacción pública entre la desgracia y la esperanza... la lepra y Jesús... “¡Jesús, Maestro! ¡Ten misericordia de nosotros!”.

Jesús, resolvió el asunto rápido... un poco impersonal, pero rápido... impersonal porque Jesús es lejano con el religioso, pero abraza y toca al desesperado a quien sólo le queda la fe. Aún en medio de toda la desgracia que acompañaba estos hombres, Jesús sabía que los leprosos no lo querían a El... sólo necesitaban un milagro... un doctor... un infectólogo... un cirujano plástico... en este momento no importaba... Jesús era la nueva esperanza... la nueva pastilla para adelgazar... la nueva maquinita de hacer abdominales... la nueva faja quema-grasas... por así decirlo... Jesús era el milagrero de turno... Así lo veía la mayoría de la gente... Jesús lo sabía. 

Jesús les mostró el resultado de la religión: “Vayan y muéstrense a los sacerdotes.” Jesús les mostró que la religión lleva a un edificio... a un edificio donde se encontrarían con el mismo sacerdote que los declaró impuros y los confinó a su realidad actual... ¿Para que ir donde el sacerdote? ¿Porqué no aprovechar la atención de Jesús y demostrarle su fe? Ya habían pedido misericordia y eso había llamado la atención de Jesús, ¿Porqué no dar el segundo paso y pedir su milagro a Dios? La respuesta, porque necesitaban que le dijeran LO QUE DEBÍAN HACER y no QUIENES DEBÍAN SER. "Cumplir" con la religión les haría MERECER la sanidad. 

"Y sucedió que mientras iban, quedaron limpios"... Pero uno de los leprosos entendió... Al caminar, 9 de ellos estaban tan enfocados en lo que sucedería al "cumplir con la religión", que no fueron capaces de ver lo que vio el leproso número 10... el leproso samaritano, quien aún luego de ser sanado, viviría una vida de rechazo por haber nacido en el "lugar incorrecto"... Es que los rechazados y marginados de corazón, son los que entienden la gracia de Jesús. 9 leprosos se reintegrarían fácilmente a la sociedad, 1 leproso volvería a su sociedad manipulada y despreciada... pero ese leproso fue el único que regresó y por primera vez hizo ruido para anunciar esperanza y no desgracia. Ruido dando gloria a Dios y no dando gloria al pecado. Se tiró de rodillas y dio gracias a Jesús.

Hay otra historia... no Bíblica, pero igual de útil: Unos padres encuentran una nota de parte de su niño: "Hoy me enteré de que Santa Claus no existe, pero no importa. Muchas gracias por todos los regalos durante estos años."

¿Porqué no dirigimos nuestra gratitud a Dios? Tal y como el niño. ¿Qué tal si hacemos eso con Jesús? ¿Porqué no hacemos como el leproso 10 y reconocemos lo que ya sabemos? Que no merecemos nada... Que todos somos leprosos... Que tal y como a los leprosos le faltan partes de sus cuerpos, a nosotros nos hacen falta partes en el carácter, en nuestros sentimientos, etc. Que todo lo que recibimos es pura gracia... Que el camino de la religión es reglas huecas, edificios fríos y reglas que al ser incumplidas te marginan y te destruyen... Que el camino de la gracia es relación con el Hijo de Dios: Jesús. ¿Porqué no iniciamos el camino de la gracia? Del regalo inmerecido, de la cruz incomprendida, de la resurrección desacreditada, de la ascensión incuestionable... ¿Qué tal si hoy hacemos ruído de Acción de Gracias y nos convertimos en una sociedad agradecida?

JUST SAYING!!!

martes, 13 de noviembre de 2012

¿Quién? ¿Yo?


¿Quién?

- Noé fue un borracho.
- Abraham era demasiado viejo.
- Isaac era un soñador.
- Jacob era un mentiroso.
- Lea era fea.
- José fue abusado.
- Moisés tenía problemas al hablar.
- Gedeón tenía miedo.
- Sansón tenía el cabello largo y era un mujeriego.
- Rahab era una prostituta.
- Jeremías y Timoteo eran demasiado jóvenes.
- David tuvo una relación ilícita y fue un asesino.
- Elías tuvo pensamientos suicidas.
- Isaías predicó desnudo.
- Jonás huyó de Dios.
- Noemí era una viuda.
- Job estuvo quebrado.
- Juan el Bautista comía langostas.
- Pedro negó a Jesús.
- Los discípulos se durmieron mientras oraban.
- Marta se preocupaba sobre todo.
- A María Magdalena le expulsaron siete demonios.
- La mujer samaritana se había divorciado más de una vez.
- Zaqueo era demasiado pequeño.
- Pablo era demasiado religioso.
- Timoteo tenía una úlcera…
- ¡Lázaro estuvo muerto!

Pero todos obedecieron a Dios y dieron lo mejor de ellos. La pregunta no es si Dios puede hacer algo contigo. La pregunta es si Dios puede hacer algo... y la respuesta es que Dios puede hacer todo... ¿Puedes tu ser obediente y aceptar el llamado de Dios dejándote abrazar por Su gracia en Jesús?

JUST SAYING!!!

lunes, 12 de noviembre de 2012

Te Están Siguiendo

¿Has escuchado la frase: "Si tienes algo, déjalo ir. Si regresa, es tuyo. Si no regresa, nunca lo fue"? Leyendo en la Biblia la historia del nacimiento de Moisés, pareciera que fue su madre la primera que lo inventó este dicho.

Por mandato de Faraón, todos los varones nacidos en el pueblo de Israel, deberían lanzados al río Nilo para evitar que el pueblo siguiera creciendo en número. (Éxodo 1:22 NBLH). Esto hizo que Moisés naciera con una sentencia de muerte en su frente. Después de 3 meses de nacido, ya era imposible ocultarlo, entonces su madre le construyó una canasta y la hermana de Moisés acostó al niño en ella. Manteniendo cierta distancia, pero a la vez observando el destino del niño, la hermana de Moisés colocó la canasta con el niño en el río Nilo. (Éxodo 2:1-5 NBLH).

La hija de Faraón bajó a bañarse al río y ve la canasta. Pide que se la traigan y al ver el bebé, se dio cuenta que era Hebreo (del pueblo de Israel). Al instante, la hermana de Moisés sale a su encuentro y le ofrece conseguirle una "niñera" que criara al bebé... Adivinen quién era la niñera... La propia madre de Moisés, llamado así por la hija de Faraón por haberlo "sacado de las aguas". (Éxodo 2:6-10 NBLH).

Tal como el refrán, la madre de Moisés había "dejado libre" el niño que le pertenecía, y aquel niño había "regresado" a ella... pero sólo por un tiempo, porque a cierta edad debería "dejarlo ir" una vez más y regresarlo a la hija de Faraón. 

¿Cuántas veces te has sentido así? Como si las cosas buenas parecieran correr alejándose de ti... o como si tuvieras un imán o atracción para las cosas malas. Como si lo "poco" bueno que te sucede estuviera sólo visitándote, pero no se quedaría por mucho tiempo.

¿Sabías que tiene poco que ver contigo? ¿Sabías que el pecado ha amenazado tu vida y han dado el decreto de tirarte al río Nilo para que mueras? ¿Sabías que TODOS tenemos una sentencia de muerte por el pecado que mora en nosotros? ¿Sabías que aún haciendo lo mejor no podrías evitar el cumplimiento de la sentencia? ¿Sabías que necesitas ayuda para sobrevivir al Nilo de tus enfermedades, tristeza, malas decisiones, lágrimas y decadencia?

PERO, ¿Sabías que TE ESTÁN SIGUIENDO? ¿Sabías que Jesús es la canasta que Dios ha provisto para que aún estando en el Nilo no mueras? ¿Sabías que Jesús es la canasta que no permitas que te ahogues, sino que puedas navegar hasta tu salvación? ¿Sabías que el Espíritu de Dios te vigila y que intercede por ti aún cuando no "puedes" hablar? ¿Sabías que tu Padre celestial espera por ti... al final del Nilo... esperando que hayas decidido recostarte en los brazos de Jesús para que puedas atravesar todo lo que venga?

Ese hijo, Moisés, "dejado ir" dos veces por su amada madre, "regresó"... No como hijo, sino como el libertador del pueblo de Israel de la opresión del pueblo Egipcio.

Jesús fue "dejado ir" por su Padre Dios, para que viniendo ha vivir la vida que no podemos vivir y muriendo la muerte que nos tocaba morir, alcanzara para nosotros una Salvación que nunca podremos ganar.

¿Estás en el Nilo? Sólo tienes que hundirte, pero en los brazos de Jesús. Que esta semana encuentres descanso en los brazos de Jesús... porque: "Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor moraré por largos días." (Salmos 23:6 NBLH). 

JUST SAYING!!!