miércoles, 26 de octubre de 2011

Espíritu Santo

En mi caminar me he dado cuenta que mis decisiones, mis emociones, mis sueños, en fin todo... es sólo una posibilidad cuando invito al Espíritu Santo a susurrarme la dirección de Dios en cada uno de mis pasos. Por esto, hace años le escribí esta carta al precioso Espíritu Santo de Dios el 9 de junio del 2003. Espero que les bendiga.

"Convives en la ausencia del bullicio de la vida, aunque en ocasiones desvías mis pensamientos a un lienzo natural de mi entorno y utilizas la quietud de los espacios para en medio de la falta de todo enseñarme algo. 

Eres el medio que Dios nos dio para canalizar a El nuestras frustraciones y aún en medio de dificultades percibir la esperanza basada en la muerte y resurrección de nuestro amado Carpintero. 

Eres el cumplimiento de aquella antigua promesa: "Nunca te dejaré" y aunque suene irreal, Dios mismo mora en nosotros. Traes a nuestra vida la perfección de Dios catalizando nuestras imperfecciones logrando el milagro de la comunión. 

Intercedes sabiamente por nosotros traduciendo nuestros alaridos grotescos a las cosas que sabes nos convienen. Callas mi conciencia cuando las voces de mi pasado gritan ensordecedoramente, traes claridad y paz nuevamente y continúas en mi de esta forma el milagro de la santificación. 

No duermes. Como guardián proteges mi vida del enemigo y aún en ocasiones en las que elijo la maldad, me cuidas y me das fuerzas para poder superar otra caída por una mala elección. Levantas mis pasos para que no tropiece nuevamente y con enseñanzas divinas me instruyes en una nueva lección transformadora. 

Tu trabajo arduo: moldear mi vida para que cada vez más se parezca a Jesús. A veces con suaves tornos de las manos de mi Padre celestial, y a veces con profundos golpes para eliminar asperezas, pero siempre, siempre, llevándome a ser mejor y preparándome para el día final de mi transformación."

Te amo Espíritu de Dios y estoy feliz de que vivas en mi... o más bien, estoy feliz y vivo, porque vives en mi.

1 comments:

anama dijo...

Gracias por esta linda carta, que me da animo a seguir la dirección del Espíritu Santo y a darme cuenta que las caídas se pueden superar.
Dios te bendiga siempre.

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